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Mal ambiente para el inicio de publicación de resultados

Hace unos días leía un artículo de esos que explican una sensación que muchos tenemos en algunas ocasiones. Se hablaba de los disturbios en Irán y de la dificultad en que uno se encuentra en saber si aquello es el principio de algo importante o no. Con los mercados esa sensación se tiene muy frecuentemente, con la economía también. ¿La crisis en que estamos define un acontecimiento histórico o no? ¿Van a reconducirse las cosas o nacerá un nuevo equilibrio?. Imposible saberlo pero se pueden manejar algunos factores.

En otros post se ha intentado plasmar una evolución histórica. El agotamiento del modelo que definió el ‘New Deal’ dio pié a un modelo monetarista. La liberalización de la economía real y los déficits contenidos funcionaron bien hasta que las cosas comenzaron a torcerse a finales de 1999. A partir de ese momento se ha producido una masiva inyección de liquidez en el sistema. Hablando en palabras sencillas, de dinero. Pero ya no estamos en los años 60 o 70, ahora funcionan las anotaciones en cuenta. El proceso de inyección y drenaje es mucho más sencillo que antes. Hasta que vienen los problemas.

En España la bajada de tipos de interés ha servido para alimentar una burbuja inmobiliaria, pero no sólo para eso. Se ha producido una inflación de servicios públicos fuera de los controles de mercado y un enorme crecimiento del déficit comercial. En los Estados Unidos la situación es parecida. El déficit comercial norteamericano es enorme y, mientras tanto, algunos sectores industriales se han quedado atrás. El cuestionamiento del dólar como divisa de referencia implica muchas cosas. Por primera vez el dólar está en entredicho y esto implica que no va a ser tan sencillo financiar la deuda pública. California ya está pagando con papelitos, es decir, el que fuera el Estado de la Unión más dinámico está frito.

Pero vayamos a temas concretos que obligan a pensar que el tsunami no ha terminado.

Las nuevas normas contables para el sector bancario dejan a muchos sin referencias. En realidad los gobiernos se han hecho expertos en los últimos años en cambiar de pautas para que los datos sean más benignos y esto pasa con la inflación, con el desempleo y ahora con las cuentas de resultados de los bancos. Posiblemente con los criterios de siempre el sector bancario norteamericano estaría en PER negativo o sea que los datos de PER que se publiquen pueden ser como los de inflación, o peor, no sirven a efectos de comparación histórica.

La preferencia por la liquidez sigue ahí. Los bancos no dan un duro, pero porque no pueden. El incremento brutal de comisiones y márgenes de intermediación es para a ver si pasa el tiempo y se cubren los agujeros, es decir, el modelo japonés que convierte a la banca en zombi, porque el agujero es tan tremendo que es necesario que pasen muchos años.

La respuesta a los problemas sigue siendo descoordinada y no va al foco del problema. El foco del problema parte de la base de un sistema viciado en origen en que la expansión monetaria puede convertirse en una trampa. El otro foco del problema es el crecimiento de la deuda que, en buena parte, viene derivado de lo anterior o de políticas que no son capaces de detectar el problema, que no quieren o que no pueden.

En España tenemos el caso de las cajas de ahorro. El Fondo de Reestructuración Ordenada de Bancos (FROB) debería servir para un sistema más eficiente y despolitizado. Parece que el resultado va a ser todo lo contrario.

Pero vayamos a los mercados. La subida de los últimos meses da señales de agotamiento. ¿Será el inicio de algo?. En mi opinión puede que sí.

1. Las viviendas están ya construidas, olvídense del sector, no se va a reactivar por mucho tiempo y cuando lo haga será lentamente.
2. Un problema está en el sector manufacturero y en la reducción del déficit comercial, cosa que no se improvisa.
3. La administración debe hacerse mucho más austera a efectos de reducir el gasto corriente, en caso contrario entramos en una espiral que no puede frenarse.
4. El hecho de que se cuestione al dólar (y el euro) como divisa de reserva conlleva una subida de los tipos de interés, de los servicios de la deuda y del gasto público. Cuidado con esto porque la mezcla de grandes deudas con altos déficits es tremendamente negativa.
5. El desempleo sigue mal y sin síntomas de cambio.

En resumen, en mi opinión, que no es más que eso, el riesgo sistémico sigue presente. Se evitó una cadena de quiebras (quizás desacertadamente). Se ha intentado dar una imagen de que se ha tocado fondo (no lo creo) pero los problemas que hay en el horizonte son reales. Unos gobiernos en riesgo de que el mercado les pida más por la deuda, unas economías emergentes que desconfían (con razón), un mercado de crédito muerto, un sector productivo pendiente de reestructurarse y una administración con elefantiasis. Parece que no estamos más lejos del modelo Japonés, sino más cerca. En aquel país las políticas de reactivación a base de inversión no sirvieron de nada, igual que el famoso plan E, es echar dinero a una incineradora.

Así que la economía está mal, los mercados siguen dominados por el trading a corto plazo y con el inversor final ausente.

ibex

Los índices dan señales de peligro. El EuroStoxx 50, S&P y Dow Jones muestran figuras de cabeza y hombros. Es posible que se haya tocado la parte superior de un canal bajista y todo ello con una volatilidad que ha caído mucho. Cuidado. Se aprecia una clara divergencia bajista y debilidad en zona de resistencia. El soporte del Ibex 35 está en las proximidades de los 9350, pero es que los soportes en el resto de los índices están ya tocándose. Lo único favorable es que hasta algunas de las casas más conservadoras parece que recomiendan cubrirse o deshacer posiciones. Da lo mismo el inversor activo ya está fuera.

Vienen resultados empresariales. En primer lugar hay riesgo de que sean malos, en segundo lugar está el riesgo de que el mercado no se los crea. Y todo ello en un ambiente en que no hay ganas de comprar, lo que implica que da igual lo que se publique. Con el mercado seco las noticias malas pueden amplificarse y las buenas pasadas por alto. Lo peor van a ser las previsiones, más que los resultados y ahí puede que no tengan piedad.

 

 

 

 

 

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