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El laberinto de la economía española

Intentar ver qué pasa, tener perspectiva para evitar eso que dicen que ‘los árboles no dejan ver el bosque’ es siempre algo muy delicado, especialmente si hay política de por medio, pero un escalofrío me ha recorrido la espalda estos días, no en relación a la bolsa sino a la economía real española. Vayamos por partes.

Los hechos:

El ya exministro Solbes que lleva en política décadas dice que envidia de otro que es exministro. No debería dar puntada sin hilo y no la dio. Solbes se fue.

A continuación David Vegara (ya exsecretario de estado de economía) dimite ‘por razones personales’.Hay poca información sobre esta dimisión. Una persona ligada al PSC y que vino de la sanidad catalana. En general un político no se va ‘así como así’ del cargo pero este lo hizo. Dicen que mano derecha de Solbes, evidentemente ha habido especulaciones de las razones pero nada está claro.

Dimite José Viñals como subgobernador del Banco de España y se va al FMI. La prensa ha dicho que la dimisión está en relación a la intervención de Caja Castilla La Mancha.

Al poco de sucederse esta cascada de huidas el Gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez hace unas declaraciones que hacen daño al Gobierno. Todo aquello de que las pensiones están en peligro. El Gobierno comienza a responder con intensidad.

Por último sale este artículo que puede ser o no cierto pero da escalofríos.

Luego hay otras cosas curiosas. Gaspar Zarrías se va con Chaves a Madrid y deja en la Junta de Andalucía a Griñán, noticia que en Andalucía ha sorprendido bastante. Algún amigo me dijo ‘las ratas abandonan en barco’

Las declaraciones de MAFO han seguido teniendo eco y aquí tenemos esta noticia. Sale también otra relativa al comisario Almunia que, según cuentan retiene un informe que deja en muy mal lugar al sistema de pensiones.

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Los confidenciales y la prensa hierven de noticias que giran alrededor del tema de las pensiones, la crisis y de todo el movimiento entre bambalinas que, como siempre, es extremadamente difícil de descifrar.

Informe BdE sobre la reforma del sistema de pensiones.

Pero en conjunto hay un ‘ruido de fondo’ que está ahí y que gira en relación a las pensiones y a los problemas de las cajas de ahorro. Se ha podido leer algún comentario que relacionaba ambas cuestiones. La disciplina que debería existir con la moneda única implica un déficit público limitado y si se amplía la cobertura de desempleo y se han de complementar las pensiones con aportaciones a cargo de presupuestos y a deuda pública podría no haber dinero para cubrir el agujero de las cajas, esa es la hipótesis de que el gobernador del Banco de España haga esas declaraciones. Es una teoría.  

Al final las cosas encajan si se tienen en cuenta aquellos factores que estaban ahí desde hace mucho y que seguirán estando presentes. La conclusión es que… es que hay un difícil arreglo a esto.

Veamos los grandes números:

  • El número de pensionistas ronda los ocho millones y medio.
  • Hay algo menos de tres millones de funcionarios públicos. (Boletín estadístico personal AA.PP.)
  • Hay unos veinte millones de ocupados y ventitres de activos.

En grandes números por cada 15 personas trabajando en la economía libre (algo discutible porque no se tienen en cuenta aquellos que trabajan en empresas públicas como medios de comunicación, astilleros, etc., con lo que son menos) hay 3 funcionarios y 8 pensionistas. El tema de las cuestiones ha salido al primer plano de la actualidad en situaciones de crisis pero no sólo en estos momentos. Al final, señores, es algo sencillo, esto no se aguanta y petará.  Alguien dijo que el modelo de aquellos pactos de la Moncloa de Fuentes Quintana se ha agotado. El ‘España es un país de servicios’ que dijo Felipe González, y tantas y tantas cosas que vienen a la memoria si se echa la vista a los últimos veinte o treinta años.

Aquel que piense en un culpable que no lea esto. No hay un culpable concreto, nadie al que se pueda acusar con el dedo, son muchos años de despropósitos, de complejos y de incompetentes y eso no se arregla así como así. Si los gobernantes quieren dar la impresión, poco menos, de que pagan las pensiones con su bolsillo y que dan empleos, allá ellos. El gran problema es que hay gente que se lo cree.

Si alguien tuviera dos dedos de frente intentaría poner los medios para que en el futuro exista una economía competitiva, flexible, dinámica. El debate no consiste sólo abaratar el despido, eso puede ser una parte y en buena medida otra cortina de humo. La inexistencia de una política a largo plazo, la ignorancia absoluta en cuestiones de industria e innovación, el clientelismo político llevado al extremo, el cortoplacismo y las políticas bananeras nos llevan esta situación. Todo esto no es nuevo, lo que alarma, al menos a mi, es la espantada de las últimas semanas. La mayoría piensa que las cosas están mal, pero es que pueden estar aún peor de lo que creen.

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