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Archivos del mes March, 2009

Fin de semana movidito

Los últimos días de marzo vuelven a dejar un mal sabor de boca. En las cercanías tenemos el pufo de CCM, un pufo de los buenos y, lo peor, es que muchos pensamos que es la punta del iceberg. Como opinar es gratis, arreglar el país es un deporte muy popular y como casi todos sabemos qué tienen que hacer los demás, pues bueno, ya se sabe, que las opiniones son como las narices, todos tenemos una (se puede sustituir el término narices por otro órgano u apéndice, si es obsceno queda más gracioso). 

  • Interesante enlace recopilatorio sobre CCM y otras.

 

Dice el Sr. Solbes que no hay ningún agujero de liquidez, debe ser que Pricewaterhouse Coopers se lo inventa. Quizás Unicaja se ha echado atrás porque sí. Como tengan razón los de la consultora el pufo ya se ha fundido casi todo el fondo de garantía.

Pero a poco que se tenga un criterio objetivo esta crisis se debe, sobre todo, a los que gestionan la cosa pública y cuando eso sucede, cuidado. No hay que leer  a Hannah Arendt, para darse cuenta de que en aquellos momentos en que la desconfianza generalizada sobre los gestores de la cosa pública bien mezclados con una buena dosis de crisis económica, pueden dar paso a experimentos en que el problema pasa a ser mucho más importante que perder los ahorros. También es llamativo qué poco se prodigan los papeles en la búsqueda del origen del gran pufo, salvo contadas excepciones. No es que uno sea proclive al pesimismo, pero la situación se está poniendo horripilante. Desconfianza en las entidades, en los dirigentes, desinformación, riesgo de que la moneda se vaya al cuerno… y algunos quieren un nuevo ‘New Deal’, planificado, dirigido y ejecutado por los mismos que nos metieron en este lodazal, supongo, quizás por otros peores, en fin.

Soros ha hablado y desconfía de la reunión del G-20, no está solo. El penúltimo plan de Geithner parece que poco empuje más puede darle a los mercados. El tiempo corre y nada, el vacío. Las esperanzas que tuvieran algunos en que alguien tomara el timón parece que se van desvaneciendo.  Mientras tanto las bolsas amenazan pero no pegan, es decir, el tramo al alza se ha frenado cerca de lo que puede ser una resistencia, pero tampoco se puede apostar, por ahora, por un desplome. En general a los políticos, presidentes de los bancos centrales y presidentes de algunas corporaciones les huele el culo a pólvora. A Rick Wagoner, de General Motors, ya se lo han cepillado, pero claro Obama tenía que hacer algo, ya ruedan cabezas. Seguro que no es el último y que en España seguiremos las tendencias que marca ese presidente superfashion que tienen los norteamericanos.

De momento la volatilidad que marca el VIX ha vuelto a la zona de los 40 para rebotar, y en los últimos meses eso ha sido un indicativo de caída.

Ibex 35

Conviene observar la figura del Ibex 35 que es muy parecida en todos los índices occidentales. El índice tiene un primer tirón, después corrección lateral, ahora se frena. Pues bien, un comportamiento típico sería un tramo al alza rápido, corrección en bandera y otro un poco más lento. Como empiece a perder soportes malo, porque se trataría de un rebote débil dentro de una tendencia bajista fuerte.  Como primera señal de alarma estarían los 7850 puntos de Ibex y, en mi modesta opinión, la pérdida de los 7500 nos deja sin nada por debajo.  Malos augurios dan los gráficos en este momento, veremos qué pasa pero mejor tener cuidado si tenemos cartera comprada. Obsérvese también el RSI en zona de sobrecompra (o de resistencia, como quiera el lector).

El sector financiero puede estar otra vez castigado y conviene no dejarse de vista la influencia que Caja Castilla La Mancha pueda tener en todo el sector europeo que, después de rebotar con fuerza, puede encontrarse de bruces con la aplastante realidad.

Razones para no fiarse del rally

Los mercados siempre son un galimatías. Unos creen que para arriba otros para abajo, evidente, en caso contrario las acciones subirían en vertical o se pegarían la gran toña. Esto es evidente y a veces se olvida. Aproximadamente la mitad pensará una cosa y la otra mitad la otra. La cuestión es que tenemos una caída fortísima y un rebote y es lógico que después de haber visto los 14.000 de Ibex 35 muchos piensen que ya está bien. La caída de los mercados ha sido perfectamente comparable a otras de las gordas. Solo son más fuertes la del crack del 29 y la de la bolsa de japonesa. Intentaré analizar la situación pero… esto es bolsa y, por lo tanto, el margen de error es enorme.

Razones técnicas

En primer lugar hay que darse cuenta que la última caída fue directamente a un objetivo que podía haberse determinado bastante bien y ahí se dio la vuelta. La tendencia bajista es ha sido muy fuerte y eso no cambia de la noche a la mañana. El segundo tramo bajista ha sido más lento que el de octubre pero similar en extensión.

Tenemos una caída y un rebote rápido. Hay contadísimas ocasiones en las que un índice se ha dado la vuelta sin más. Normalmente hay una figura de vuelta que será un doble mínimo o una figura más complicada pero de momento no hay figura.

La subida ha sido rápida, tanto como la caída, lo que no es típico de un tramo en tendencia alcista. Sería más lógico esperar que el tramo en curso sea una corrección del movimiento bajista y no el principio de algo. También se puede ver que hasta el momento actual se ha retrocedido el 50% del movimiento bajista previo.

 Dow Jones

 

Si observamos las bandas de Bollinger vemos que los índices están en resistencia. En el caso del EuroStoxx 50 no pero en el Dow, Ibex y S&P sí.

Los indicadores se han ido a buscar zonas de sobrecompra similares a las del rebote que acabó en enero.

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En conclusión: estamos en resistencia, sale por todas partes y eso no quiere decir que se vaya a caer ya mismo, pero avisa de que estos niveles pueden costar. Si vamos mirando los valores se confirma la idea.

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Ahí tenemos al Santander, con un rebote impresionante pero que lo lleva a zona de resistencia. Que supere la parte alta de la banda de Bollinger sin que se hayan producido dos tanteos abajo no es fiable. La sobrecompra también es similar a la de otros rebotes dentro de la tendencia bajista.

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Y Telefónica está algo mejor que el resto, parece que comienza a haber algo más de confianza, pero sigue bajista y con una resistencia en 15,50 que no parece que vaya a saltársela a primeras de cambio.

Razones fundamentales

Olvídense, valorar ahora el mercado es imposible. Nadie sabe cuándo, ni cómo empezarán a mejorar las cosas. Las empresas van mal y el beneficio cae (no en el sector bancario, vale, pero las distorsiones ahí son tan bestiales, tampoco vale de nada echar números). El tipo de interés es ya un concepto etéreo y lo que queda es el PER y, como siempre, las valoraciones comparativas, cosa que no vale de mucho. Hasta que no tengamos un entorno estable y podamos fijar un tipo de interés razonable y un horizonte estable, mientras eso no ocurra hay muy poco que hacer. Ni descuento de cash flow ni nada.

Se puede hacer un análisis macro pero será otra locura. Hay analistas macro que dicen que viene el Amargeddon y hay otros más optimistas que dicen que ven una lucecita al final del túnel. De macro se ha hablado en este blog bastante y la conclusión en palabras llanas es que el futuro está complicado. En términos de PER parece que hay poco recorrido a la baja pero en la fórmula del ratio hay dos números, el beneficio y el precio. Si el beneficio sigue cayendo el PER subirá y la bolsa no estará tan barata como parecía.

Mi opinión personal es que cuando uno conoce un poco como funcionan las economías y de que va un poco el tema se da cuenta que muchas cosas están cogidas con alfileres y que en caso de colapso se monta una espiral que es muy difícil de frenar. O sea que lo que todos los economistas temen es lo que está pasando, básicamente: contracción de la demanda, problemas de insolvencia generalizada, boom de la deuda pública, caída de la confianza, desconfianza en la moneda y en las autoridades monetarias, falta de pericia en los síntomas y en las soluciones, y mejor no sigo.

Es como si todos hubieramos leído los mismos libros. Ahora me estudio el modelo keynesiano, que bonito. Luego el clásico o el neoclásico, ah vale, que si las curvas, las preferencias, que bien. Luego vienen los monetaristas y luego me repaso a los neokeynesianos y el modelo IS-ML que no hay quien lo entienda pero bueno. Y resulta que me he empollado al Galbraith, al Samuelson, Barro, Friedmann, Modigliani cada uno con su matiz y con sus aportaciones, sus más y sus menos. Pero se intuye donde está el peligro. El peligro es que de pronto la demanda se contraiga, que los gobiernos estén en un agujero negro de deudas y que la confianza se vaya al cuerno. Al final el proceso económico es sencillo, el componente más grande de la demanda es el consumo privado y si la gente se acojona y consume lo imprescindible porque tiene expectativas de que las cosas van a peor y si además los gobiernos están pillados y no pueden asumir un plan de reactivación porque ya están enfangados… mala cosa. Los bancos trabajan apalancados, un moroso es siempre un drama, si la morosidad se dispara el agujero se multiplica y si eso se produce en un ambiente de paro creciente se acelera el proceso. Morosidad, desconfianza, contracción del consumo, más paro. Luego están los fenómenos puramente monetarios, que también tienen lo suyo y de los que he comentado ya bastante. La crisis del 29 no es el ejemplo por antonomasia, es uno de ellos. En los 70 muchos las pasaron canutas, y antes del 29. Crisis por problemas monetarios las ha habido a montones, siempre es lo mismo, una moneda fiat y un gobierno con un agujero enorme. Es decir que el que haya leído un poco está mucho más acojonao que el ciudadano de a pié.

Pero por otro lado las economías llega un momento que no caen más y aguantan bastante bien siempre que las dejen y los políticos no metan más la pata. Vienen tiempos nuevos, posiblemente cambios tecnológicos, geoestratégicos y reorganización de los sectores produtivos. Habrá nuevos sectores de crecimiento, sin duda y cambios, sobre todo en el campo energético y en el automóvil. Pero para cuando llegue eso … no sabremos por donde habrán pasado antes los índices.

De mal en peor

Los papeles, los blogs y las webs se han llenado de especulaciones sobre si es el rebote bueno o no. No da igual, cierto, pero el panorama es tan escalofriante que merece la pena reflexionar un poco. El hecho de que ya sea claro, evidente y palpable, que el amigo americano va a poner la prensa de fabricar billetes a toda máquina, que el dólar esté en riesgo de dejar de ser la divisa de referencia. El peligro de entrar en un proceso de hiperinflación no acaba en los Estados Unidos. En Europa se presiona para que el BCE adopte políticas cuantitativas (=inyectar liquidez a base de billetes de banco nuevos). La verdad es que cuesta repetirse, pero lo que más duro es ver como tanta gente sigue en la ignorancia. Siempre ,alguien con los instrumentos en la mano para controlar el dinero en circulación y el acceso al crédito, estará tentado de hacer una política monetaria laxa. Cuando esto sucede se invierte en negocios de dudoso éxito. Cuando la burbuja se pincha el agujero negro es de dimensiones aterradoras. El mismo que generó la burbuja quiere ahora arreglarlo con más dinero y, esta vez, papel moneda. Tiremos la divisa como sea, repartamos billetes desde un helicóptero. ¿No dice el modelo cuantitativo del dinero que para mantener el producto de la renta nacional y el nivel de precios ha de mantenerse la masa monetaria y la velocidad de dinero en circulación?. Pues nada, más M y todo se arreglará. El problema es que las cosas no son tan sencillas, la economía no se puede reducir a una sencilla fórmula, los bancos centrales no son omnipotentes, los gobiernos no hacen otra cosa que gastar lo que recaudan más lo que se endeudan. Globos sonda por todas partes. ¡Más regulación!. Masa monetaria controlada, bancos regulados, supervísión, coeficientes de caja, Basilea 2, etc… ¿más regulación?, ¿no será el problema que las cosas están mal hechas?

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Cien millones de marcos de la República de Weimar, 1923

 

En este escenario existe el riesgo de que cuando queramos emplear nuestro dinero no valga nada. La jugada de comprar deuda a largo plazo, por parte de a FED, puede ser pan para hoy y hambre para mañana. Si el mercado percibe que el dólar va a caer a plomo se va a soltar papel en todos los tramos de la curva. Si el endeudamiento aumenta y la inflación comienza a amenazar está servida una subida brutal de los tipos de interés y, en tal caso, el acortamiento del plazo medio de la deuda y la muerte del dólar. Si el euro va detrás que Dios nos pille confesados.

Los inventos de estas características normalmente acaban mal, muy mal. Probablemente los magos piensen que una caída del dólar y un poco de inflación ayudará a limpiar los balances, reducir las cargas de los deudores y tranquilizar las cosas, pero hay un riesgo cierto de que todo el castillo de naipes se desmorone.

Las cosas pueden ser como se ha descrito … o no. Pero lo cierto es que tanto los mercados de bonos como las divisas pueden dar unos bandazos de miedo en el corto y medio plazo. La dirección del dólar parece clara, para abajo. El BCE, que no es otra cosa que el Bundesbank, va a ser más reacio en poner la prensa a funcionar. Quizás ese sea el juego. El dólar al derrumbe en una devaluación competitiva de facto.

Mientras tanto, de bolsa nada. Las bolsas siguen bajistas, con debilidad el viernes en zona de resistencia y muy posiblemente veremos nuevas caídas a corto y medio plazo. Difícilmente va a ser una subida buena si es un tramo rápido y volátil. Y eso de que se ve la luz al final del túnel… cuentos para niños.

El rebote del mercado ha dado lugar a una figura lateral en las últimas sesiones coincidentes con los últimos días de vencimiento de opciones y futuros. Si se trata de una figura de bandera podríamos ir a buscar el canal bajista. Los bancos han empujado con fuerzay podrían aún desarrollar un tramo. Todos estos experimentos de brujo con nuestro dinero le pueden venir muy bien a los bancos, solo a ellos. El resto de los valores parece que tienen un duro camino. Telefónica frente a una resistencia de libro, Repsol igual y el resto debilísimo. En caso de que se superen los 7850 hay alguna cosa, pero para valientes. Bankinter no tiene mala pinta, Red Eléctrica tampoco. Pero para todo eso hay que tener claro que el movimiento al alza puede ser de unas cuantas sesiones y, sobre todo, que las cosas no van a mejor, van a peor.

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De España mejor no hablar porque dan ganas de llorar.

De nuevo el peligro acecha

Cuando el mercado sube como lo ha hecho, en un ambiente bajista y con un sinnúmero de problemas aún sin solución aparente, lo mejor es pensárselo varias veces antes de comprar.

Uno de los secretos de operar en los mercados es ir siempre con la tendencia principal. Puede que en el rabioso corto plazo me equivoque, puede que haya entrado un poco a contrapié. La probabilidad de un error si voy con la tendencia principal es muy inferior a hacerlo en contra. De momento lo lógico es estar fuera o preparándose para cortos. La crisis actual está tomando una dimensión descomunal. El sector bancario está hecho polvo, los dividendos merman, el crecimiento del beneficio es una quimera, el fin de la crisis ni se sabe donde está ni se adivina, etc. Ponerse para arriba, personalmente me parece una estrategia de cinta en la frente con un círculo rojo y trago de sake.

Por otro lado lo que ha ocurrido en las últimas semanas es que se ha producido una presión bajista clarísima. Pueden decir que si los cortos tal y cual, que si ha habido cierre de cortos, el papel lo aguanta todo y los analistas aprenden con el tiempo a ser tibios y escurridizos. Los mercados bajistas son rápidos, pero la tendencia está ahí.

Observemos lo sucedido en el futuro del S&P 500 los días que llevamos de rebote no alteran en absoluto la tendencia y existe la posibilidad de que se esté tocando una zona de resistencia. Por otro lado después de un movimiento a la baja tan intenso parece razonable esperar una reacción. De momento lo más lógico sería esperar caídas a corto, pendientes de confirmar.

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Pongámonos en que el planteamiento está mal y que los mercados se dan la vuelta o que viene un super-rebote de meses. Da igual, es rarísimo que un mercado bajista se de la vuelta sin figura. En el mejor de los casos tendríamos un movimiento lateral o una figura (al menos un doble mínimo o un fallo) en formación de la que no sabemos nada.

Ahora recordemos las declaraciones de Bernanke, Trichet y otros: vamos que nada, que las cosas van a mejorar. Ya, y voy yo y me lo creo. ¿Estos dos que la han liado parda nos van a dar ahora lecciones de pronóstico macroeconómico y de lo bien que lo hacen? La General Motors al borde de la quiebra, el sector bancario ganará, claro. Puede que mejoren los resultados operativos, pero ¿el agujero se ha saneado ya? La deuda a largo plazo arde en las manos y el riesgo de que el inversor se tire en plancha a los plazos cortos es un hecho. Por otra parte ¿Cuánto tiempo queda para que suban los tipos de las letras y el tramo largo se venga abajo?. Está muy bien que a los bancos les presten el dinero gratis, pero a cuanto y a quién lo prestan ellos. Las medidas adoptadas hasta ahora son, exclusivamente, para salvar los muebles al sector bancario o a sectores que ya estaban tocados antes de la crisis. Se intentó frenar la caída de la vivienda, se intenta, por todos los medios, mantener un sector bancario zombie. Se intenta mantener unas industrias que se tambaleaban ya en tiempos de bonanza y ahora, y ojala me equivoque, se intentan mantener las cotizaciones para que los ratios de solvencia no vayan a peor (y los planes de pensiones, etc.)

De momento a mi personalmente me parece que entrar al trapo a lo que es, de todas todas, un rebote, o en el mejor de los casos, un tramo dentro de una figura más amplia, son ganas de complicarse la vida.

Antes que pensar en ganar, pensemos en no perder

En los últimos meses el inversor medio ha tenido que aprender numerosos términos nuevos: monoline, activo tóxico, CDS, etc. Términos que no estaban en el diccionario del inversor medio hace poco más de un año. La situación actual es mucho más compleja que otras muchas en que bastaba con hacerse una serie de preguntas sencillas tales como:

¿La bolsa está barata?
¿Se va a producir una política monetaria expansiva? = tipos a la baja
¿Las manos fuertes están tomando posición?

Ahora el entorno es mucho más complejo. La política monetaria es hiperexpansiva pero ha sido la expansión monetaria la causa de la catástrofe. El tipo de interés al que prestan los bancos centrales a los comerciales no tiene nada que ver con los tipos de las hipotecas o con el crédito a la empresa. Los gobiernos parece que intentan hacer algo, pero parece que ni saben qué ni como. Al final conviene bajar al suelo, como dicen por ahí ‘back to basis’. El fenómeno económico es complejo, cierto, pero al final se trata de principios sencillos que pueden animar a poner luz sobre lo que ocurre y, sobre todo, lo que ocurrirá.

Una economía equilibrada es aquella en que las demandas de los consumidores tienen una contrapartida de bienes y servicios a un precio acorde con el trabajo y capital necesario para producirlo. Ya se que eso de la teoría del valor ya no se lleva. Pero conviene recapacitar sobre el hecho de que no hay nada más antieconómico que el pan se venda a un céntimo el kilo, si esto es así, es que algo no funciona. Los controles de precios siempre llevan a una situación de caos: con escasez y mercado negro, típicas situaciones de posguerra. Es fácil de entender que si a un bien se le pone un precio absurdamente bajo la oferta se contrae, los Estados tienen que intervenir y … mal vamos. Los defensores del libre mercado lo son porque el precio es un vehículo transmisor de información entre los oferentes y los demandantes. El precio libre implica que el mercado está informado y unos detectarán la oportunidad de negocio e intentarán en libre competencia satisfacer a los demandantes hasta que las cosas alcancen un equilibrio.

Alguien dirá que esto es muy bonito pero que al final hay ‘poder de mercado’ cosa que es cierta, pero para eso deberían estar las autoridades y la ley, para evitar los abusos que genera el ‘poder de mercado’. Las personas son, en buena medida, impredecibles, pueden cambiar de gustos, hay modas, nacen sustitutivos, cambios tecnológicos, etc… La adaptación del sistema a la nueva realidad sería imposible sin el comercio libre. Algunos dirán que a qué viene esto, pues bien.

Lo que ha ocurrido tiene algo que ver con todo esto. El dinero ha estado absurdamente barato y ello ha llevado a distorsiones. No ha generado escasez de nada, pero al menos si ha generado especulación, mercado negro, fraude y racionamiento. En España buena parte de la financiación municipal ha sido fruto el boom inmobiliario y el racionamiento de suelo. Tanto el sector bancario como la construcción son negocios hiperregulados y los resultados los tenemos a la vista. El dinero ha financiado negocios ruinosos y la vuelta ha sido una contracción de la masa monetaria y de la velocidad de circulación del dinero afectando al crecimiento y a la inflación. Estamos en una fase contractiva tanto de la masa monetaria como del consumo y la inversión. Conviene echarle aun vistazo al video de Ron Paul, que en mi opinión da en el clavo.


Todos nos preguntamos como se arregla esto. Tenemos la solución de aprendiz de brujo que se está intentando y la solución más lógica. Ambas son dolorosas. Hay que recuperar el equilibrio razonable en la estructura económica y que no se vuelvan a generar distorsiones. El problema ahora es el tremendo agujero existente y … los aprendices de brujo. Los enormes recursos para tapar las vías de agua no salen de la nada y terminarán por generar nuevas distorsiones, posiblemente en la moneda. Con una parte de la banca nacionalizada de hecho el agujero ha pasado a estar en todos los bolsillos y si algunos se empeñan en mantener los viejos equilibrios será a costa de todos. La amenaza de una espiral inflacionista está a la vuelta de la esquina.

Porque quién más y quié menos se pone a la cola dando codazos en cuanto el gobierno saca la chequera. Plan de rescate para bancos, automovilísticas, y lo que venga, que paga el de atrás. ‘Too big to fail’ dicen.

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Y si jugamos a las adivinanzas. Bueno aquí hay un interesante post que explica lo duro que sería la caída de General Motors y Ford. Entramos en el mundo de los cambios tecnológicos y seguramente la administración Obama tiene perfectamente claras unas cuantas cosas como son:

1. El cambio tecnológico en el sector automovilístico puede suavizar la crisis, como en otros momentos lo hizo fomentando el crecimiento.
2. La apuesta por el cambio de modelo energético para ser menos dependientes del petróleo también es importante.

¿Quiere esto decir que hay que invertir ahí?. Pues no necesariamente, porque puede que las automovilísticas antes de ser reflotadas sean convenientemente desgrasadas. A pesar de lo que pueda pensarse el automóvil moderno es una complejísima máquina. Si viene el eléctrico puede que no sea más barato por el coste de las baterías, pero todo lo demás será mucho más barato y con menos requerimientos de mano de obra y maquinaria.

Y después de todo este rollo qué. Pues que en España tenemos unos veinte años perdidos. La educación está mal, la administración pública está hipertrofiada, los ayuntamientos no pagan y la estructura económica no se asemeja en nada a la de un país desarrollado. Hay empresas excelentes, fantásticas como Acerinox, Amper, Indra, Inditex (estudiada en todas las escuelas de negocio del mundo como modelo organizativo), El Corte Inglés (que lo único que no tiene es internacionalización), Iberia o Telefónica, pero son pocas. Los cambios tendrían que ir por las siguientes vías:

1. Mejora del modelo educativo. Y me refiero a una mejora radical que permita la inclusión en el mercado de trabajo desde edad temprana.
2. Contracción de la administración (del orden de un 60%!)
3. Evitar distorsiones de mercado por intervención pública (hay mil casos)
4. Cambio de política energética
5. Mejora del ambiente para que el sector industrial de alto valor añadido pueda crecer (energía barata, ventajas fiscales, capital humano e investigación promovida por la administración)

Mientras eso no se haga el momento de la recuperación se retardará y desde luego no tiene pinta de estar en el buen camino.

¿Y mientras tanto que hacemos con el dinero?. Existe un riesgo cierto de que la inflación comience a ser un instrumento para bajar los salarios reales y aliviar las deudas de algunos a costa de destruir el ahorro. Conviene estar preparado para poder escapar a esto. Tradicionalmente hay tres vías para hacerlo:

1. El oro
2. La vivienda
3. La bolsa

La vivienda, a menos que no baje más de precio (40% más en términos reales), no es camino. Es un bien ilíquido y ahora está en el ojo del huracán, dentro de dos o tres años ¿Quién sabe?

La bolsa puede ser un modo, por lo que conviene estar preparados en caso de que se produzca un cambio de tendencia. Los bonos no son una forma de salvaguardar el capital en caso de inflación alta.

Lo que muchos descuentan es una jugada de este estilo. Se infla la deuda norteamericana, se ponen a imprimir billetes, la inflación se dispara, los bonos caen a plomo y la crisis se la endoso a chinos y japoneses. Unos cuantos ahorradores se quedan por el camino, bueno, pero el dólar se desploma y eso me salva. Por otro lado a ver si somos capaces de bajar el déficit público y la bandera de las barras y estrellas volverá a triunfar. Cuidado con esto, porque no sería la primera vez que se hace algo parecido. Los chinos ya están … acojonaos, pero claro es que ellos han comprado mucha deuda americana para que el yuan esté por los suelos.  Dicen que temen un default, pero no habrá default, los norteamericanos tienen unas fantásticas imprentas que evitarán eso.

No tiene pinta de ser la buena

El mercado bajista actual y, por supuesto, la situación macro, tiene poco que ver con lo ‘normal’, bueno, según se mire. Lo cierto es que el mercado ha sufrido un fuerte y devastador desplome desde principios de enero, con muy pocos rebotes. Ahora se han producido unas alzas violentas, pero son dos sesiones. El barullo de fondo sigue estando ahí, como siempre más o menos, pero amplificado. Que si cierre de cortos, que si toca rebote, que si algunos agresivos gestores de hedge fund se han dado la vuelta. Lo cierto es que es muy normal adelantarse demasiado a las vueltas en un mercado bajista y que los movimientos bruscos al alza se producen en mercados bajistas. Las sesiones de alzas más impresionantes siempre se dan en rebotes de un mercado bajista. Lo que define las características del mercado no es la valoración, ni el entorno macro, ni tampoco si es alcista o bajista sino quien participa. En estos momentos las alzas están generadas seguramente por los mismos que la caída, o sea, sigue la compra venta salvaje y los movimientos espasmódicos. En pocas ocasiones una sesión de alzas enormes ha dado paso a un mercado alcista. Ocurrió en 1997, pero las caídas de aquellos días tienen poco que ver con la actual. Lo que sí puede ser es que después de un tramo a la baja perfectamente comparable en precio con el de octubre y siendo éste último algo más lento, tengamos un movimiento lateral o alcista, pero no quiere decir que sea el final del mercado bajista.

Cada vez es más evidente que las medidas que están tomando los gobiernos valen para poco más que para hipotecar el futuro. Lo que sí es cierto es que las cosas van rápido, puede que el ajuste que están haciendo las empresas sea mucho más rápido que otras veces y también la velocidad y volumen de información que llegan a los agentes no tiene igual. Por cierto que si un buen indicativo de que huele a euforia es que todo el mundo se atreve a dar consejos y tiene cartera, quizás también lo sea que la caída tenga una atención enorme por parte de los que normalmente siguen el mercado y eso ha pasado. El lunes parecía que España entera estaba mirando la caída del Ibex, o al menos esa sensación tuve.

Y ahí tenemos al mercado. Parece que podría haber rally, y si no es ahora será dentro de unos meses, posiblemente hacia la zona de los 800 puntos de S&P para posteriormente caer. Los traders de corto plazo se tienen que desvalijar unos a otros y desistir antes de que se forme un suelo en que pueda confiarse y estamos lejos de eso.

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En el gráfico se puede apreciar que en caso de alzas hay una zona de resistencia clara. Si se produce una subida brusca malo.

La caída no se para

Al margen de cualquier consideración fundamental, la presión bajista sigue siendo impresionante. El pasado día 10 de febrero el mercado inició un nuevo tramo a la baja y ahora, cuando parece que podría haberse alcanzado una zona de posible rebote, con un pesimismo generalizado, enormes posiciones de venta en corto, altísima sobreventa… no se aprecia el más mínimo interés. Las figuras de continuación de tendencia siguen presentes y esto quiere decir que podríamos tener sesiones muy negativas antes de que se produzca un rebote de importancia.

De momento las bolsas siguen bajistas, con riesgo de ver al S&P cerca de los 650 y al Ibex 35 por debajo de los 6500. Abundan los comentarios de que puede producirse un fuerte rebote por cierre de cortos pero en este momento los gráficos no indican tal cosa. Solamente se aprecian posibilidades en posiciones cortas, como por ejemplo en Sacyr Vallehermoso o Repsol. SYV a pesar de la que le ha caído hoy lunes podría aún tener recorrido a la baja.

SYV

SYV

 

Repsol

Repsol

Si uno quiere salir un poco mejor parado que después de un par de asaltos con Mike Tyson parece poco recomendable entrar en el mercado a buscar un rebote salvo si se busca el lado corto de alguna cosilla.

De momento del mercado no se puede esperar gran cosa y de que se produzca alguna declaración de algún responsable, tampoco. Lo que muchos pensamos es que la actual situación está agravándose por las políticas que se han adoptado. Friedman ya no sirve, el modelo está caduco, hacen falta ideas nuevas. Al final predecir las variables macroeconómicas puede ser más o menos complicado. El comportamiento humano es complejo, maneja expectativas, a veces parece irracional, sin embargo los principios económicos son sencillos. Para que esto se arregla hace falta que unos produzcan lo que otros demandan. Las actividades que existen en exceso han de contraerse y cuanto más tiempo y dinero se emplee en que actividades inviables a largo plazo se mantengan peor será. La banca está frita y el agujero es tan gordo que puede hacerle una desgracia a las cuentas públicas, eso ya lo sabemos. Los tipos de interés pueden bajar por debajo de cero ¿y qué?, solamente sirve para que los bancos intenten rolar el crédito a corto para cubrir un agujero a largo. Pueden bajar los tipos a lo que se quieran, en la calle los tipos no están al uno ni al dos. Ya lo sabemos todos. ¿Y el dinero? En bolsa no está, entrará pero todavía queda para que eso suceda.

¿Adónde va esto?

La mayoría de los inversores se preguntan cuando se va a parar esto y la respuesta, a menos que sepamos el futuro, no existe. La situación macroeconómica sigue siendo desastrosa. El colapso bancario ha dado paso a una contracción de la masa monetaria. El tipo de interés de los agentes (no el oficial), el de verdad, el que se pide para una hipoteca o una operación empresarial, ha subido como la espuma. La gente no confía en planes de rescate. ¿Adónde vamos?, pues a que las economías se estabilicen, a que el paro toque fondo, que en algún momento lo hará.

La caída ha ido a más. Muchos creíamos que lo de octubre y noviembre había sido una pasada, pues no, más. Cuando los mercados caen a plomo, con fuertes presiones especulativas, en este caso cortos agresivos, y sin que exista un conjunto de personas dispuestas a asumir riesgos, difícil es poner un objetivo. Voy a hacer un intento.

La caída en curso es similar a otras de crisis de las de verdad, y debería quedar no mucho recorrido a la baja. Pero decir ‘no mucho’ a lo mejor son 2000 puntos más de Ibex más, que no está nada mal. Conviene tener una composición de lugar previa en un mercado bajista principal. Lo ‘normal’ es que el mercado bajista se desarrolle de una forma devastadora, posteriormente se produce un rebote y una nueva caída. Si la caída es un fallo hay posibilidades de un cambio de sentimiento. Ahora estaríamos en pleno mercado bajista, muy similar a un mercado alcista que sube y sube y sube, pero mucho más rápido. Ahora cae un día tras otro, sin freno. Pues lo mejor es no intentar parar el tren poniéndose delante, déjalo correr.

Un análisis por ondas de Eliott siempre es … discutible. El tema de las ondas es peliagudo, dos personas habiendo estudiado lo mismo tienen recuentos diferentes, pero bueno lo intento, sabiendo que puedo equivocarme. De momento estaríamos en plena caída no concluida posiblemente. Después es de esperar una fase correctiva que muy probablemente puede ser un movimiento lateral complicado, por fin vendrá una última caída en fallo.

Hay dos recuentos que parecen probables. En el primer caso se alteran algunas reglas pero para que fuera fiable el movimiento lateral o la fase correctiva más o menos alcista tiene que venir pronto. Aún así quedaría una caída que nos aproximaría a los mínimos anteriores. A partir de ahí viene la recuperación.

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Recuento 1

Este podría ser más probable:

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Recuento 2

 

Estos análisis son siempre complicados pero hay algo a favor a todo esto. Es muy improbable que el dinero comience a presionar de forma clara y que se detenga la caída. El lado fuerte del mercado está esperando, no tiene sentido ponerse a tomar posición ahora a menos que se haga en cantidades propias de un homeópata. Pueden producirse cierres de cortos con rebotes salvajes pero eso no será el final del mercado bajista. Cuando un lado del mercado se emperra en una dirección insiste hasta que se rompe los cuernos contra una pared. La siguiente caída será más suave y no debería ir más allá de los mínimos anteriores. Bajada de volatilidad y subida suave.

Lo expuesto sería un escenario digamos ‘ortodoxo’ que más o menos encaja con el mercado bajista posterior a la burbuja punto com y otros, pero puede complicarse. En mi modesta opinión el tema del rescate bancario y el proceso de ajuste en términos de desempleo, desapalancamiento y demás va rápido, muy rápido y probablemente se va a tocar fondo antes que en otras crisis. Veremos.

Conclusiones a todo este rollo: tranquilidad, nada de comprar, queda recorrido a la baja y aunque rebote puede que no sea el movimiento ‘bueno’. No ir a por rebotes que pueden ser una trampa para cazar pillados. Esto ya lo dije hace tiempo y se ha cumplido, bueno pues ahora existe el mismo riesgo. El problema es el fondo de la caída, si queda mucho o poco, en cualquier caso no hay ni rastro de dinero y los mercados pueden seguir cayendo fuerte un tiempo. El mercado español tiene exactamente la misma figura, todos los índices europeos y norteamericanos están haciendo básicamente lo mismo.

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